16/01/2018 - LA LLUVIA, NIEBLA Y NIEVE COMO FENÓMENO CLIMÁTICO QUE INCIDE EN LA CONDUCCIÓN

Las temporadas de lluvia en algunos sectores de la provincia traen algunas consecuencias en la circulación de los vehículos, pudiendo ser altamente negativas si se pasan por alto algunos detalles que deben tenerse en cuenta, para minimizar riesgos, y no convertirse en un potencial peligro para todos los que circulan en el sector. La visibilidad y la velocidad son cuestiones que deben atenderse.

LLUVIA

Las lluvias son fenómenos climáticos altamente predecibles con la tecnología de la actualidad, pudiendo ser pronosticadas con varios días de anticipación. Sin embargo, esta incidencia puede presentarse durante los viajes de las personas. Sin embargo, las lluvias no tienen tanta frecuencia como para acostumbrar a los conductores al punto tal de desarrollar en ellos las habilidades necesarias para afrontar con éxito esta incidencia meteorológica. Cualquiera sea la cantidad de agua que caiga, se convertirá en un contratiempo para los conductores.



Si bien las estadísticas de siniestros viales con tiempo lluvioso no están dentro de los más cuantiosos, el clima no favorable obliga a tomar algunas medidas preventivas para no convertirse en un peligro para todas las personas que circulan por el sector, incluso para uno mismo. Es conveniente adaptar la velocidad del vehñiculo a las circunstancias, en este caso a la visibilidad reducida por lluvias.

La carpeta asfáltica acumula normalmente polvo, grasa, aceites, y otros productos. Al iniciar la lluvia y encontrarse con estas sustancias, generando un líquido muy resbaladizo que reduce la adherencia de los neumáticos al asfalto. La abundante caída de agua puede limpiar el asfalto, pero produce acumulación, siendo también peligrosa por producir en los vehículos el efecto de aquaplaning, más explicado en otro artículo de esta página.

Pero el peligro no radica solamente en el agua en la calzada, sino también en la visión (cada conductor debe tener plena visión hacia el frente y a sus laterales, en más o menos 170 grados de apertura), y completar los 360 grados con ayuda de los espejos retrovisores). Pero la caída de agua reduce esta visibilidad dependiendo de la cantidad, a mayor precipitación a menor distancia llegará la visión del ojo humano, por lo que dificultará la adventencia de algún peligro que requiera de cuidado.


La lluvia trae otros inconvenientes fundamentalmente en el parabrisas, tanto en el interior como en el exterior. El empañamiento del cristal más importante del vehículo es siempre una molestia, sobre todo con bajas temperaturas. Algunos conductores de cierta edad, que condujeron coches con enor confort que los de hoy en día, transmitieron un secreto contra la humedad del cristal: llevar una esponja seca que contenga algo de detergente lava vajilla. Las propiedades de este producto son fenomenales, retrasando y hasta llegando a evitar que el parabrisas se empañe, aunque cada puñado de kilómetros se tenga que detener la marcha para una limpieza interior del cristal.

La limpieza exterior es mucho mas complicada, ya que los factores externos son mas dañinos, sobre todo esa viscosidad que levantan de la carpeta asfaltica los neumaticos de los otros rodados, la cual se adhiere al parabrisas, y una escobilla en regular estado de conservacion no es capaz de remover. Estos elementos de limpieza deben reemplazarse una vez al año, antes de la temporada de lluvias, y regularmente se debe chequear el liquido del deposito del limpiaparabrisas.

La velocidad es otro factor que debe tenerse en cuenta cuando se circula bajo esta inclemencia climática, ya que el neumático no adhiere de la forma adecuada al asfalto, sino que va pisando esa fina película de agua que queda entre estos dos elementos mencionados. Si bien el neumático tiene canales que expulsan gran cantidad de líquido acumulado en la calzada, no lo hace completamente, lo que dificulta además el freno, aumentando la distancia de detención (esto quiere decir que si normalmente un vehículo frena completamente en equis cantidad de metros, con el asfalto húmedo lo hará casi en el doble de metros).

Las cuestiones desarrolladas con anterioridad pueden contrarrestarse de forma muy sencilla, segun el caso, pero prudentemente disminuyendo la velocidad, adecuandola a poder mantener el control del vehiculo ante una anomalia; la limpieza de los faros del vehiculo (en cada detencion sanitaria o para carga de combustible), y chequear su correcto funcionamiento; ecobillas en perfecto estado, con el deposito lleno de algun solvente que sea capaz de remover la suciedad que se eleva del asfalto. Y aumentar la distancia de seguridad respecto al vehiculo que circula por delante (llevar a 5 o 6 segundos de distancia respecto de un punto fijo).


NIEBLA O NEBLINA

Resulta visualmente molesto circular cuando hay presencia de niebla, ya que hasta el conductor puede ser encandilado con la luz de su vehículo. Si bien se debe aminorar la marcha según la densidad de este fenómeno, nunca se deben encender las balizas, a excepción que sea obligatoria la detención en la banquina, la cual será lo más lejos posible de la carpeta asfáltica.



Para los estudiosos en el tema, definen el fenómeno de acuerdo a la distancia de visualización. Será NIEBLA cuando la distancia visual sea de menos de un kilómetro, y se llmará NEBLINA cuando la visualización sea de más de un kilómetro. Aunque parezca una cuestión menor, es necesario conocer la diferencia entre una y otra, ya que al dar aviso, la Policía Caminera tomará diferentes medidas en cuanto a la presencia de una u otra.

* Utilizar las luces antiniebla: el error más común consiste en encender las popularmente conocidas como luces ‘altas’, lo que no sólo no nos ayudará a ver mejor la ruta, sino que puede ser incluso contraproducente. El motivo es que estas luces tan fuertes se reflejan en la propia niebla, dificultando aún más la ya de por sí poca visibilidad que se tiene. Además, se puede molestar a otros conductores. La luz antiniebla trasera no se puede utilizar siempre. Pero sí que será obligatoria en condiciones de niebla densa y cuando sea necesario hacernos ver. En caso de poder encandilar a los demás usuarios, deberemos proceder a desconectarlas.

* No ajustar la velocidad a las condiciones de la vía: muchos conductores se agobian cuando están pasando por una zona de niebla, por lo que mantienen una velocidad bastante rápida o incluso aceleran para salir de ella lo antes posible. El problema viene por la dificultad que tiene el conductor para considerar si va demasiado de prisa o no. Al no ver puntos de referencia como señales o árboles, podemos estar conduciendo por encima de lo que consideramos un ‘nivel de seguridad’. Lo mejor es usar el acelerador y el freno de manera suave.

* Estacionar en la banquina: la poca visibilidad puede hacer que decidamos pararnos y esperar a que la niebla sea menos densa. Esta decisión es totalmente acertada, pero no debemos parar en zonas en las que podamos suponer un obstáculo para otros vehículos. Por ejemplo, detenerse en la banquina no es lo correcto. Lo mejor es hacer uso de la múltiples estaciones de servicio que podemos encontrarnos por el camino.

* Pegarse demasiado al vehículo que nos precede: es un error muy común, que ni siquiera se respeta muchas veces en el día a día. Pero no podemos mantener las malas costumbres, ya que con niebla la probabilidad de colisión aumenta. No cometas el fallo de tomar como referencia un vehículo que circule delante. Lo mejor es utilizar el sistema lumínico correctamente para mantener una distancia prudencial con el resto de usuarios de la vía.

* Conducir con la misma confianza que un día normal: la costumbre de hacer la misma ruta siempre y los años al volante, pueden producir monotonía. Se debe estar especialmente concentrado durante los tramos de niebla, donde la visibilidad es menor que un día soleado. Aunque no se vean claramente los peligros, siguen estando ahí. La conducción defensiva debe ser siempre máxima, pero en días con malas condiciones climáticas debe ser extrema.

NIEVE

Un factor meteorológico extremo es la nieve. La presencia de hielo y nieve en la carpeta asfáltica hace que los neumáticos pierdan adherencia, convirtiéndose en un riesgo la circulación. Se deben tomar medidas precautorias, como la reducción de la velocidad, y la utilización de cadenas si la situación lo requiere.



No olvide que hay días en que la temperatura está por debajo del punto de congelación prácticamente todo el día. Es importantísimo contar con anticongelante en el circuito de refrigeración de nuestro auto. Las consecuencias de un congelamiento del agua del circuito son nefastas y costosísimas. No olvide aplicar anticongelante a su vehículo, además los productos actuales cumplen también la función de mejorar la refrigeración en verano. Así que doble beneficio.

Antes de iniciar un viaje
* Comience el viaje descansado, y si siente el cansancio, detenga el vehículo en un lugar seguro y descanse
* Solicite el parte oficial actualizado del estado de las rutas de su interés en puestos de control de POLICÍA CAMINERA, gendarmería nacional y/o vialidades.
* Llevar chaleco reflectivo, matafuegos (con control de carga y al alcance del conductor) y balizas portátiles.
* No deje de consultar el estado del clima y el pronóstico (si hay previsión de nieve, debería considerar llevar cadenas, ya que si bien se pueden comprar en las estaciones de servicio del camino, si la nevada es intensa puede no haber stock suficiente)
* Evitar viajar mientras está nevando. Si lo hace que sea en casos de extrema necesidad
* Evitar viajar de noche, las nevadas más intensas y las bajas temperaturas ocurren durante las horas nocturnas
* No olvide chequear que su rueda de auxilio esté inflada, junto con el gato hidráulico o crique, llave de ajuste y un pequeño botiquín de primeros auxilios
* Si va a alquilar auto en Bariloche en invierno, la mayoría de las rentadoras proveen cubiertas para nieve, pero siempre es mejor reconfirmarlo antes de hacer la reserva

Al conducir con nieve o hielo
* No acelere ni frene con violencia, use la caja de cambios.
* Recuerde que en zonas de sombras el hielo se mantiene durante casi todo el día, incluso en días soleados.
* Conserve la distancia de frenado del vehículo que lo precede, esta debe ser considerablemente mayor que en condiciones normales.
* Evite detener el vehículo en pendiente, puentes, curvas o lugares de poca visibilidad.
* Recuerde que en pendientes tienen prioridad los vehículos que van ascendiendo.
* Acate las indicaciones del personal de gendarmería, policía, defensa civil o vialidad
* No se detenga sobre la calzada, estacione sobre la banquina, con las balizas encendidas para que los demás conductores lo vean

En caso de quedar detenido en la ruta por la nieve o hielo
* Permanezca en el vehículo, es el lugar mas seguro.
* Mantenga el vehículo cerrado pero con ventilación para renovación del aire. No utilice calentadores a combustibles para calefaccionar el interior del vehículo.
* Procure mantener el techo limpio de nieve. Controle que el escape no esté tapado por la nieve.
* Encienda el motor en intervalos para mantener la temperatura en su interior.

Soluciones
La tecnología hoy nos facilita mucho las cosas, existen varias soluciones para aplicar cuando visitamos lugares donde heladas intensas y nevadas son cotidianas.

Cubiertas para nieve
Para lugares donde la presencia de nieve es constante, como las Altas Cumbres, se recomienda contar con cubiertas especiales para hielo y nieve, ideales para colocar en nuestro auto en mayo y quitarlas en septiembre, donde aun habrá presencia de heladas y nevadas.

Cadenas Tradicionales
Otra opción para una solución momentánea y puntual es la antigua, pero eficiente “cadena”, una cadena de acero cementado que recubre las ruedas que traccionan y nos permiten circular sin problemas sobre el hielo y la nieve. Algunas incomodidades y desventajas de estas cadenas es que no las podemos utilizar constantemente, debemos colocarlas cuando hace realmente falta. Es recomendable practicar cómo colocarlas en un lugar cómodo, ya que si debemos aprender en la banquina baja la nieve, nos resultara más difícil.

Cadena Líquida
Otra opción sencilla, para algunas situaciones muy puntuales, es un aerosol que aplica una película sobre el neumático, que aumenta la adherencia. En el mercado es conocida como “cadena líquida”, aunque se trata de un spray. Una vez aplicada sobre la rueda mejora por unos cuantos metros la tracción en la nieve. Es muy común también que la gente se lo coloque en la suela de su calzado los días de hielo para no terminar en el piso ante una traicionera (e invisible) mancha de hielo.

Cadenas Textiles
Este invento que nos llega de Noruega, es una alternativa para todo tipo de vehículos. Es una tela que se instala fácilmente, y que nos permite transitar sobre la nieve o hielo, con un mayor agarre y tracción. Tiene algunas ventajas interesantes, como que pueden utilizarse en autos con ABS o cualquier otro sistema de control de tracción y frenado, y no producen ruido ni vibraciones. Pesan menos de 1kg, no ocupan mucho lugar y son reutilizables (dependiendo del uso que se les de).

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