20/11/2017 - MANIOBRAS DE ADELANTAMIENTO

Las velocidades en las rutas varían entre 100 y 130 km/h, lo que hace que los tiempos de decisión y de maniobrabilidad sean reducidos, comparados con las zonas urbanas.

En el encabezado se mencionó "zona urbana" y "zona rural". La Policía Caminera actúa, dentro de su especialización, en rutas, autopistas y autovías que atraviesan la provincia, por fuera de los ejidos municipales, y como funcionarios policiales pueden actuar en todo el territorio de Córdoba.


¿QUÉ ES LA ZONA RURAL?

La definición de espacio urbano y rural resulta difícil y circular porque la definición de uno se hace por defecto con el otro. El espacio rural (o el espacio periurbano, que comprende el espacio entre el urbano y rural), ha evolucionado mucho sobre todo tras los últimos modelos de crecimiento urbano-emergentes. Sin embargo, los criterios subyacentes - rasgos característicos de estos espacios - para diferenciarlos son típicamente dos: El poblacional y el funcional.

La especificación poblacional para definir entre población urbana y rural varía de acuerdo al país. En Argentina, por ejemplo, donde haya más de 2000 habitantes permanentes en una zona determinada, se denominará URBANA; en México, EEUU y Venezuela ese número asciende a 2500 habitantes; y en Chile 5000 habitantes.

En Argentina el área urbana es el área "amanzanada" que pertenece a una localidad (mayormente de estilo damero, a excepciones de ciudades como La Plata, con un trazo urbano particular, o la ciudad de Córdoba, donde la unión de los viejos barrios no encajan dentro de esa planificación ortográfica) la que se calcula independientemente del total de población. El área rural es el área fuera de la ciudad; es decir, se trata de la definición standard de campo abierto, el sistema de ordenación y explotación de las tierras de tareas agrarias.

En definitiva, el área rural es donde la ciudad pierde su morfología de ordenamiento de viviendas en manzanas.


MANIOBRAS PREVIAS A LA ACCIÓN DEL ADELANTAMIENTO

Existen dos formas de realizar una maniobra de adelantamiento.

La primera consiste en acercarse al vehículo que nos antecede, siendo la menos recomendable, por cuatro motivos:

1 - Tenemos que adecuar la velocidad al vehículo precedente. Si nuestra intención es el sobrepaso, vamos a hacerlo por el carril contrario, comenzando a acelerar para ganar en velocidad y poder concretar la maniobra adecuadamente. Esto hará que se extienda en el tiempo.

2 - La visibilidad hacia adelante es menor, ya que el bulto del rodado que nos precede nos impide un correcto panorama. Para tener una noción de la otra mano y procesar si es seguro realizar la maniobra, debemos "asomar" parte de nuestro vehículo, invadiendo una porción del sentido contrario, pisando o atravesando las líneas medias de la calzada. Tomará de uno a cinco segundos observar si viene circulando un vehículo en sentido contrario, o si hay otro automovilista realizando la acción que nosotros pretendemos, más adelante (en ambos casos se deberá calcular su velocidad para iniciar la maniobra), y mirar si existe alguna señalización que indique alguna incidencia.

3 - Si el automovilista del vehículo que nos antecede identifica un peligro, accionará el freno, lo que hará que el peligro de impacto sea mayor, ya que los tiempos de reacción no coincidirán con la distancia que existe hasta ese vehículo.

4 - Se deberá bajar una marcha para que el vehículo tome fuerza, debiendo subirla nuevamente en plena maniobra de sobrepaso, cuando vamos aproximadamente por la mitad del otro rodado. La reacción del vehículo hasta que desarrolle la velocidad adecuada, retardará la maniobra.

La segunda es realizar la maniobra de adelantamiento desde una distancia de al menos dos segundos respecto al vehículo que precede. Ésta es la más recomendable, por cuatro motivos opuestos a la situación anterior:

1 - Se tiene un panorama mucho más amplio, no solamente de la mano contraria, sino de la propia, pudiendo observar si se está realizando la maniobra más adelante, y la distancia que hay hasta regresar a la mano del mismo sentido de circulación (pueden circular dos camiones sin dejar espacio entre sí).

2 - No se disminuye la velocidad, permitiendo realizar la maniobra en un espacio de tiempo considerablemente menor.

3 - Si el vehículo que nos antecede debe modificar su velocidad por algún inconveniente, se puede identificarlo con el suficiente tiempo para la reacción.

4 - Se puede realizar la maniobra con el mismo impulso, no forzando el motor, en la 5ta marcha, o sexta, según corresponda al modelo del vehículo.


ACCIONES A REALIZAR EN LA MANIOBRA DE ADELANTAMIENTO

Una vez identificado si hay espacio y tiempo (en distancia hacia adelante sin presencia de una incidencia, como una curva o un rodado circulando de frente, luego de determinar si hay espacio próximo para regresar al carril), se debe observar por el espejo retrovisor izquierdo que otro vehículo no esté realizando el sobrepaso, se colocara la luz indicadora de dirección izquierda, para ganar la prioridad, y finalmente iniciar la circulación en el carril contrario.

El retorno al carril debe realizarse luego observar que en el espejo retrovisor derecho aparecen los faros (uno por vez) del vehículo que fue adelantado, también en el retrovisor del habitáculo, donde el reflejo de esos faros delanteros también se verán reflejados.

¿POR QUÉ?

Si no observamos que el vehículo que acabamos de adelantar quedó efectivamente detrás, el regreso al carril de circulación se convertirá en una maniobra peligrosa, ya que solamente tenemos una noción del largo de nuestro automóvil, pero no vemos si en realidad el paragolpes trasero ya pasó el otro coche.

Observando ambos faros delanteros del vehículo que quedó atrás, ya se tiene la certeza de haber realizado correctamente maniobra de sobrepaso, dándole además al conductor de ese rodado la distancia correspondiente al tiempo de reacción.


CONSIDERACIONES GENERALES

Realizar una maniobra de adelantamiento en una ruta convencional es una de las maniobras más difíciles que debe afrontar un conductor. Muchos automovilistas realizan muchas de las acciones descriptas anteriormente de forma automática, sin pensar en ellas, debido a su experiencia al volante.

Éste no es un gesto de arrogancia; de hecho después de un tiempo conduciendo en rutas, cada conductor conoce mucho a su vehículo, y aunque sin llegar a saber realmente el límite, se entiende cómo reacciona en condiciones climatológicas adversas, sobre la distancia de frenado, el comportamiento frente a los vientos, su estabilidad en las curvas, la distancia de iluminación de las luces bajas en horarios nocturnos, y muchas cuestiones más.

Sin embargo, la conducción segura en rutas tiene muchas condiciones que, si se pasan por alto, se convierten en un peligro para el tránsito, comprometiendo no solamente su seguridad, sino la de los demás. Ejemplos de esto tenemos a diario, con vuelcos, despistes, impactos a elementos urbanos, e impactos con objetos en movimiento, todo englobado en lo que llamamos "siniestro vial".

Las estadísticas de sobrepaso juegan en contra de los tiempos de ejecución de programas de concientización, siendo junto a la velocidad la causa más significativa de siniestros viales.

Llevar muchos años conduciendo en la zona urbana (en las ciudades) no es sinónimo de experiencia en carreteras, porque cambian las distancias, los tiempos, las velocidades, las incidencias del clima, como el viento y las lluvias. No es la misma distancia de frenado de un vehículo que circula a 60 km/h (la velocidad máxima en una ciudad) a uno que circula a 110 km/h, siendo esto encauzado a la maniobra de adelantamiento; estando también bajo la influencia de los vientos, sabiendo que tras realizar el sobrepaso a un camión una ráfaga de aire en movimiento envolverá nuestro vehículo, moviéndonos el volante.

Todo automovilista está obligado a colaborar con el sobrepaso a su vehículo, ya sea disminuyendo la velocidad para permitir que el rodado que adelanta pueda regresar a su carril; como cuando se circula muy cerca de la velocidad mínima permitida, desplazándonos a la banquina cada tanto, para permitir a los demás vehículos desarrollar sus velocidades máximas, y no convertirnos en un obstáculo peligroso. Las maquinarias agrícolas suelen entrar en este ejemplo.


INCIDENCIAS

Puede ocurrir que al comenzar la maniobra de adelantamiento nos encontremos frente a una incidencia que deba hacernos desistir de completarla. Dentro de los casos más comunes están la proximidad de una curva, cuya señalización no divisamos. Sabemos que una curva es señalizada por la presencia de demarcación vertical (cartel P7-A) y horizontal (línea longitudinal continua), y ante la visualización de ésta no debemos continuar con la maniobra, adecuando la velocidad al vehículo que nos precede, hasta que el espacio nos permita regresar a nuestro lugar original. Otra situación que se da con frecuencia es el mal cálculo de lectura que percibimos de la distancia y velocidad que circula el vehículo que viene de frente, dentro de su circulación normal.

Llegada esta situación existen dos formas de aminorar el peligro de un impacto frontal, aunque no desaparezca del todo. La primera es igual a la descripta en el párrafo anterior, tomando en cuenta la velocidad y trayectoria de los tres rodados (el adelantado, el que viene circulando de frente, y el nuestro). Otra forma dentro del marco legal es que ante el inminente impacto, cuando no nos dé el tiempo de frenado y regreso a nuestro carril, se deberá aminorar la marcha lo más que se pueda, sin detenerse, el vehículo que estamos adelantando deberá hacer lo propio, tratando de desplazarse ligeramente hacia la banquina derecha (recordemos que realizar una maniobra de frenado en la banquina puede resultar muy peligroso, ya que no conocemos el estado de la misma, y los neumáticos pierden adherencia y estabilidad), y el que viene de frente, además de tratar de aminorar la marcha al máximo, se desplazará hacia la banquina derecha (la banquina que pertenece a su sentido de circulación).

No se deben realizar adelantamientos con la presencia de niebla ni de lluvia intensa, ni detrás de otro vehículo que está realizando la maniobra (estas dos últimas situaciones por la casi carencia de visibilidad), tampoco ante el emplazamiento de las señales de prohibición, mucho menos ante la demarcación horizontal de línea continua. Al ser de riesgo mayor, la constatación de la maniobra ilegal derivará en la sanción del labrado de un Acta, y la quita de puntos correspondientes a la licencia de conducir.

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