18/11/2017 - LA FATIGA

Cuando se realizan las pericias sobre un siniestro vial, muchas víctimas confiesan que sentían somnolencia o fatiga en los momentos previos.
No puede hacerse una estadística precisa sobre el tema FATIGA, porque no es algo que pueda medirse objetivamente, dependiendo exclusivamente de los dichos de las víctimas siniestradas.

LA FATIGA

Cuando se realiza una tarea que se extiende demasiado en el tiempo, llegará un momento en que el rendimiento físico empezará a disminuir y se dificultará continuar con ella con cierta eficiencia eficacia. Del mismo modo, conducir durante muchas horas puede relacionarse claramente con la siniestralidad vial, ya que con el tiempo las capacidades para circular con seguridad van disminuyendo gradualmente, hasta llegar a límites muy peligrosos.

Conducir demasiado tiempo, o subir con cierto cansancio previo a conducir un vehículo, lleva invariablemente a la fatiga. Lógicamente existen otros factores externos que influyen en este proceso, como la incidencia de factores climatológicos, las características de la ruta... Sin embargo, estos otros factores sólo determinarán en qué momento empezarás a experimentar los síntomas de la fatiga, así como la intensidad que estos alcancen.

Existen factores específicos que alimentan la fatiga, algunos de ellos pueden ser:

• No se realizan los descansos o se hacen demasiado cortos.
• La conducción nocturna, la niebla, la lluvia, son factores que dificultan la conducción, disminuyendo la concentración necesaria para ello.
• Aumenta la monotonía del entorno o de la propia tarea de conducción.
• Adoptar una mala postura incomoda la conducción.
• Factores psicofísicos son capaces de alterar la conducción, como la prisa, el estrés o la ansiedad.

La fatiga no solamente la producen factores propios del cuerpo humano, como los mencionados anteriormente, sino que se suman otros referentes al vehículo, siendo una mala ventilación, o cierta temperatura en el habitáculo, demasiado alta o baja (por fuera de la zona de confort), una iluminación deficiente, el mal estado del propio rodado, o un diseño ergonómico que no es cómodo para el conductor. El entorno de la vía también puede incidir en la acumulación de fatiga, pues la excesiva concentración en llevar el vehículo esquivando desperfectos en la carretera, por ejemplo, acumulan estrés, y éste encausa de forma contundente en el cansancio mental.


¿CÓMO INCIDE LA FATIGA EN LE CONDUCTOR?

Los efectos que puede producir la fatiga en el cuerpo humano son numerosos.

En la vista generará visión borrosa, lo que hará necesario un mayor número de parpadeos, haciendo que los ojos estén cerrados un mayor número de tiempo. Con el correr de los minutos, los párpados irán achicando el campo de visión, produciendo el efecto de observar desenfocadamente (objetos borrosos), pudiendo aparecer algunas ilusiones ópticas como luces o sombras, o deformaciones en la carpeta asfáltica. No se puede controlar el momento en que el cuerpo se queda dormido.

La sensibilidad auditiva llega a disminuir, desestimando o ignorando parte de la información sonora que llega del entorno o del propio vehículo. Se puede experimentar reacciones exageradas ante el mínimo sonido repentino que rompa la monotonía de decibeles en la que se creía estar inmerso.

En la cabeza comienzan a sentirse signos de pequeñas presiones, especialmente en las sienes, repercutiendo en molestias en la nuca y la espalda, lo que hace que el conductor trate de tomar otra postura más cómoda a través de ciertos y peligrosos movimientos.

Menos frecuentes son la aparición de calambres y molestias tipo picazón que aparece en las extremidades.

La motricidad se vuelve más lenta, cediendo en precisión y eficacia, se corrige la dirección un número menor de veces, y aparecen conductas lúdicas como silbar, cantar, cambios de postura con demasiada frecuencia, bostezos, estiramientos...

Entonces aparece el signo más peligroso, que es el desgano, quizá el último momento de conciencia real que se tiene, llegando a la conducción automatizada y mucho menos activa, induciendo a ciertos comportamientos peligrosos, produciendo irritabilidad y mucha ansiedad.

Disminuye la cantidad y la calidad de información que procesa nuestro cerebro, por alteraciones en los sentidos de la vista y del oído, y la disminución de la atención.

Es en estos momentos cuando podemos hacer una analogía con una frase popular que aduce que el cuerpo humano funciona a pilas: la batería interna se está agotando, y si bien se producen destellos de extrema lucidez, haciendo creer al conductor que puede llegar en ese estado por lo menos al próximo pueblo, lo cierto es que cada vez que aparece uno de ellos son paulatinamente menor a los anteriores.

Dirección General de Tráfico - España

Asociación Chilerna de Seguridad

Fundación CEA - Comisariado europeo del automóvil

Otras capacitaciones y proyectos


05/08/2018 - ¿QUÉ HACER CUANDO SE REVIENTA UN NEUMÁTICO DURANTE LA MARCHA?
16/01/2018 - LA LLUVIA, NIEBLA Y NIEVE COMO FENÓMENO CLIMÁTICO QUE INCIDE EN LA CONDUCCIÓN
08/12/2017 - NEUMÁTICOS
04/12/2017 - RECUPERACION DE PUNTOS Y LICENCIAS DE CONDUCIR