NOTICIA AMPLIADA

Publicada el 24/07/2020

EL PEQUEÑO GRAN POLICÍA

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Francisco de barrio Yapeyú celebró su cumpleaños a lo grande. Con tan corta edad y sin poder invitar a sus amigos, lo festejó con sus "compañeros" los policías.

El niño oriundo de la zona este de la ciudad, con una notable alegría y entusiasmo, como así también observador y meticuloso, mezcló los juguetes con su pronta preferencia de querer ser policía. No se ha cansado de decir y repetir: "los policías son mis súperhéroes, yo voy a ser policía".

Desde muy niño ha convivido con el uniforme, ya que su papá ejerció la profesión, el cual fue su ejemplo para amarla aún más.

La Agente Ana Almada, de la promoción 219 y perteneciente a la Comisaría Sexta, es la protagonista junto a Francisco, de esta historia de empatía y amor hacia nuestra profesión.

Desde principios de año, el pequeño pasaba todos los días frente a la Comisaría y nunca se animaba a entrar. Un día, junto a su mamá Débora se acercó y comenzó a charlar con la Agente Ana Almada.

Después de varios encuentros, Ana contó: "te puedo asegurar que nunca había visto a nadie que mirara la bandera con tanto amor como ese niño."
Verlo caminar por allí era sorprendente para la Agente, ya que un pequeño de tres años con un "quepi" (cubrecabezas) y un "chaleco balístico," (hechos por su mamá) pasaba por la dependencia con orgullo y determinación.

A medida que transcurrió el tiempo, Francisco se hizo conocido por todos los efectivos de la zona. Tres días antes de su cumpleaños, Ana invitó al pequeño Francisco y a su mamá Débora a participar del arriamiento de la bandera frente a la dependencia policial.

Con una pequeña charla, le enseñaron el saludo a la bandera característico para honrar a nuestra enseña patria.

Francisco cumplió sus 4 años en medio de esta pandemia siendo sorprendido por los efectivos de la Comisaría 6\'b0, quienes lo acompañaron en el festejo.
Ante la inminente llegada de los policías a la casa de Francisco, que no dudó en llamar a su mamá, sorprendido se quedó sin palabras. Los policías entregaron una torta y un desayuno sorpresa para agasajar en su día al pequeño gran policía.

La agente relató cómo fue su reacción al verlos llegar: "la alegría de ese niño fue impresionante, se quedo inmóvil sin saber qué hacer."

A modo de anécdota, el pequeño lleva en su uniforme la jerarquía de Oficial Principal. Pero, luego de ver un rombo dorado, su madre cuenta: "que no nos extrañe que en estos días "ascienda."

Así, con esa picardía que caracteriza a los niños, Francisco es un ejemplo de que aún, en estos tiempos tan difíciles, se puede soñar con ayudar al prójimo.


bnb/